5 Problemas a los que te enfrentas cuando piensas todo en exceso.
- 22 oct 2015
- 3 Min. de lectura

Soy una de esas personas que piensan todo en profundidad y he sido así desde que era pequeña. Mi cerebro siempre estaba 20 pasos por delante de la situación actual y siempre veo cómo será el final de algo antes de que siquiera comience.
Odio no tener el control de las situaciones o de mi misma. Me asusto en exceso. Me imagino cosas malas que quizás nunca pasarán y analizo todo en exceso. La verdad es que es bastante molesto.
Pero también sé que no soy la única. Hay muchas personas a las que les cuesta vivir su vida, personas que se pueden sentir tan sobrepasadas que se pierden a sí mismos.
La vida es difícil a veces, y no a todo el mundo le afecta por igual.
Los padres se preocupan de mandar a sus hijos a la universidad, nosotros nos preocupamos por encontrar el trabajo perfecto, a los chicos en el colegio les causa ansiedad pensar qué carrera estudiarán…
Existen diferentes niveles a la hora de sopesar todo en exceso, pero estos son problemas a los que, sin duda, nos vemos enfrentados:
1. A veces estamos tan atrapados en nuestra cabeza que causamos problemas que no existen.

Somos buenos para hacer esto. Analizamos algo de tal forma que, en nuestra cabeza, creamos problemas que realmente no existen.
Podemos tomar un pequeño comentario y mirarlo desde tantos ángulos que luego olvidamos su significado original.
Y luego, se convierte en algo que nos carcome por dentro.
2. Nos preocupa causar algún problema cuando decimos algo.

No queremos confrontar a la persona que originalmente nos hizo sentir mal porque luego estaremos atrapados analizando todos los posibles escenarios y resultados e imaginaremos conversaciones antes de que siquiera sucedan.
Es posible que la conversación que imaginamos no suceda.
He aprendido a través de la experiencia que mencionar todo eso que pasó por tu cabeza casi siempre te lleva a un “¿De qué estás hablando?
Honestamente, ¿cómo llegaste a esa conclusión? Eso no tiene nada que ver con lo que dije”.
3. Necesitamos que los demás nos calmen de forma constante.

Cada vez que tenemos un problema importante, nos acercamos a nuestros amigos y les pedimos su opinión.
Les decimos que estamos muy nerviosos y preocupados y asustados y en general o nos miran o nos dicen muy seriamente “Necesitas calmarte. Estás complicándote por algo muy pequeño. No existen razones para estar tan nervioso/a por eso.”
Y 9 de cada 10 veces, tienen razón. Tomamos algo inofensivo y lo llevamos demasiado lejos y todos ven que no tengemos nada por lo que preocuparnos.
4. Sufrimos de insomnio.

Cuando tu mente está constantemente trabajando de esta manera, es difícil calmarse lo suficiente para dormir.
Perdemos demasiadas horas de sueño dando vueltas a las cosas cada vez que nuestra cabeza toca la almohada.
Y luego, terminamos sin dormir o teniendo un muy mal descanso. Hay algo en la oscuridad y esta completa tranquilidad que simplemente nos hace pensar.
Es lo peor, es muy poco saludable y deberíamos claramente intentar acabar con este comportamiento.
5. A veces podemos ser un poco insoportables.

A lo largo de mi vida, he descubierto que en aquellos momentos en los que dejo que mi forma de pensar se vuelva un problema, puedo convertirme en alguien un poco difícil de soportar.
Mis amigos se molestan, mi familia se enoja y mi pareja dice que tiene que andar en puntillas cuando estoy en momentos como ese. No es algo que disfrute, y me hace detenerme y mirar qué es lo que estoy haciendo.
Debemos mantenernos positivos y concentrados y poner nuestros corazones y nuestras mentes en lo que queremos.
Podemos tomar todos estos pensamientos negativos y usarlos para imaginar lo que queremos y conseguirlo. Es increíble lo mucho que ayuda pensar de esa forma.
























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